Poeta. No sé si ser poeta divide el mundo de la escritura.
No sé si ser poeta divide el mundo de la escritura.
Escribo desde que embadurnaba las paredes de mi habitación dibujando formas que quizá no tenían sentido.
Recuerdo haber visto el cielo estrellado por primera vez en brazos de mi madre.
Eso era amor. Mi introversión me resignaba a pasar horas dibujando. Luego vi aquellos dibujos en el atrio del instituto. Habían cambiado de forma pero no de significado.
Hice mil oficios, trabajé la tierra y viajé. Tuve que trabajar conmigo mismo porque era y quizá sigo siendo un inquieto curioso.
El lápiz se convirtió en mi aliado, de las formas a las palabras, las que echaba de menos pronunciar de niño. Tantas escuelas, quizá demasiadas, no lo sé, no estoy esbozando una autobiografía. No faltaban librerías donde comprar libros de segunda mano, y luego estaban las bibliotecas. Cuando hacía frío una botella de vino en una mesa de un café o de un bar con quien encontrara. Prefería mucho más estar fuera de un aula y compartir el día con gente mayor que yo y mejor.
He sido obrero y conferenciante, camarero y sommelier. Los que me conocen, y son pocos, dicen que soy un nómada. Quizá lo fui cuando escribía, y ahora que estoy terminando mi primera antología de poemas en castellano en este preciso momento creo que quiero serlo sin duda porque me libera para alcanzar ese sonido encantador de las estrellas en una noche de primavera.
francesco saverio martinelli

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